Hoy se cumplen ocho años ya desde que muriese D. Álvaro Domecq y Díez. Sin referirnos a él, sería difícil hablar de la historia del toreo del siglo XX.
Genio, figura y solera, un arte que no se da en cualquier lugar, pero sí en Jerez de la Frontera. Y es que si la ciudad de Jerez no tuviera nombre, la figura de don Álvaro Domecq sería la que más y mejor la describiese.
Hombre ilustre, patriarca de una dinastía de rejoneadores, ganadero y creador de un encaste propio como Torrestrella. Además, alcalde de Jerez, amigo inseparable de Manolete, con quien estuvo hasta los últimos minutos de su muerte.
Tuvo una vida dedicada única y exclusivamente a sus dos grandes pasiones: el toro y el caballo.
Hizo lo indecible por estos dos animales y atrajo a grandes figuras de la sociedad al mundo del toro.
Todo eso lo hizo con…
View original post 89 more words
