¡Europa, ten cuidado!

¡Europa se la juega cada día más! Primero Silvio Berlusconi, luego los avances en el Parlamento Europeo, más tarde en Suecia, y ahora le toca a Francia. El Viejo Continente está cayendo poco a poco en la muy peligrosa trampa de la extrema derecha, que avanza posiciones de manera preocupante en la mayoría de los países europeos. La derecha más conservadora está logrando captar a una gran parte del electorado europeo, lo que le ha llevado a su cada vez mayor presencia en los parlamentos. Dinamarca, Holanda, Francia, Suiza, Austria, Hungría, Italia, Bélgica, Bulgaria o Suecia son ejemplos de países donde estos partidos políticos han ganado el suficiente terreno como para representar a parte de la nación.

El dato más alarmante: la exclusiva de hoy de Le Parisienque publica una encuesta donde Marine Le Pen, candidata del partido xenófobo francés Frente Nacional, saldría ganadora con un 27% de los votos en caso de que hoy se celebrase la primera vuelta de unas elecciones generales, por delante del presidente Sarkozy y del partido socialista.

¿A qué se debe este cambio de rumbo en Europa? ¿Por qué están triunfando los partidos ultraderechistas? Estas temibles cifras son resultado de la pésima gestión de los partidos que hasta ahora han llevado el continente.

Por ahora parece que sólo nos salvamos Reino Unido, Alemania y España. Aún así, la pequeñas regiones germanas empiezan a notar también la presencia de estos grupos. En cuanto a España, el principal partido conservador parece haber ganado la confianza del país por los descalabros del actual Gobierno.

Pero no nos confiemos. Si en este país se cumple lo que ahora apuntan las encuestas, la balanza de la situación política podría desviarse demasiado, otra vez rallando con lo preocupante. Una ventaja tan amplia del Partido Popular sobre el PSOE no resultaría nada positiva para el país.La situación ideal en cualquier democracia es un término medio entre los partidos políticos; que se balancee pero que nunca alcance extremos.

En definitiva, Europa no puede olvidar que la última vez que partidos de este calibre alcanzaron protagonismo fue en una crisis económica no demasiado distinta a la actual. Esa vez, el continente se vio envuelto en una guerra mundial. Para cuando se quiso parar ese radicalismo disfrazado de socialismo, un tal Hitler y un tal Mussolini habían matado ya a millones de personas inocentes.

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